Tres ausencias y un legado: El recuerdo de Osiris, Madeline y Santiago por Jet Set
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tragedia jet set
Ramón Osiris Blanc Castillo tenía seis hijos, los tres mayores entre 19, 15 y 11 años de edad

Osiris Banc Castillo, Madeline Castillo y Santiago Espinal.Fuente externa
Por Nikauly García Compres
tragedia jet set
Ramón Osiris Blanc Castillo tenía seis hijos, los tres mayores entre 19, 15 y 11 años de edad

Osiris Banc Castillo, Madeline Castillo y Santiago Espinal.Fuente externa
Por Nikauly García Compres
La familia Castillo suele definirse por su fuerte unión. Omar, hermano de Osiris Blanc Castillo, recuerda que para ellos no existían divisiones ni fechas pequeñas.
En navidad, semana santa o cualquier celebración importante o día festivo, “el batallón completo” se reunía celebrando entre risas, comida y cuentos compartidos.
Osiris era una pieza fundamental en esas reuniones; con su alegría espontánea y su espíritu cálido era quien “siempre alegraba las fiestas”, aportando música, conversaciones o simplemente su presencia luminosa que hacía que todos se sintieran a gusto.
“Era el tipo de familiar que llenaba los espacios, que unía a los demás y que hacia cada celebración un recuerdo especial”, rememoró Omar.
Omar Valdés, hermano de Osiris Blanc Castillo.Listín Diario
Ramón Osiris Blanc Castillo tenía seis hijos, los tres mayores entre 19, 15 y 11 años de edad. Dejó una huella profunda en su familia y en su comunidad a través de su talento como escultor y pintor. Omar, hermano de Osiris, lo recuerda con mucho orgullo.
Osiris Blanc no solo ganó un premio nacional de pintura, sino que también logró que sus obras se exhibieran en museos y espacios culturales del país.
En su Dajabon natal, su legado aun es más notable: creó esculturas, emblemas y piezas que hoy forman parte de la identidad visual del pueblo.
Entre ellas se encontraba una de las esculturas emblemáticas que mostraban los nombres de las comunidades, además de interversiones artísticas en letras decorativas donde “plasmo el corazón.”
Su arte también se extendió en lugares turísticos y comerciales con trabajos realizados para el Acuario Nacional, fabricas reconocidas como Arturo Fuente, donde elaboró una escultura icónica con un sombrero en la mano y múltiples hoteles de Bávaro y Punta Cana, cuyos interiores fueron embellecidos con sus obras.
“Cada pieza de Osiris reflejaba su dedicación y su amor por su tierra convirtiéndolo en un artista cuya presencia aun después de su partida, sigue viva en cada rincón”, afirmó, al tiempo de señalar que la alcaldía de Loma de Cabrera declaró el 16 de abril como día de Osiris Blanc.
Video
La familia Castillo suele definirse por su fuerte unión. Omar, hermano de Osiris Blanc Castillo, recuerda que para ellos no existían divisiones ni fechas pequeñas.
Madeline y Santiago
Criada como una hija más por la madre de Omar, Madeline creció siendo una niña inquieta, risueña, siempre activa. Con los años se convirtió en una mujer dedicada, responsable y profundamente apegada a su familia.
Omar recuerda que pese ser una una niña traviesa, “Madeline se convirtió en una madre responsable y entregada para quienes la conocían”, que representaba una presencia cálida y estable, amaba a sus hijos con intensidad y estaba a punto de firmar un contrato que le daría una nueva posición en su trabajo.
Junto a su esposo Santiago Espinal, tuvieron dos hijos a quienes cuidaban con dedicación y complicidad. Santiago era amante del deporte y adorador de sus hijos, con quienes mantenía una relación fuerte y afectuosa.
Ambos eran muy unidos y conocidos por su manera de compartir, conversar y mantenerse presentes en la vida de sus seres queridos.
Aquella noche siniestra
Omar Valdés revive aquella noche del 8 de abril que cambió para siempre su historia familiar: La tragedia del jet set.
Ese lunes Omar perdió a tres pilares de su vida: su hermano Ramón Osiris Blanc Castillo; su prima Madeline Trinidad Castillo Bastardo; y Santiago Espinal, esposo de Madeline.
Los tres eran conocidos en la zona por frecuentar la discoteca los lunes. Ese día no era distinto, habían estado allí una semana atrás disfrutando de presentaciones artísticas.
“Yo no había conversado con ninguno de los dos y dije es raro que no me tomaran la llamada. Cuando vi que no me comunicaba empecé a preocuparme, soy de mente positiva, sin embargo, a los pocos minutos, la preocupación caló hondo”, contó.
Acto seguido comenzó a ver videos del colapso, lo que poco a poco fue acabando con sus esperanzas de encontrar a sus seres queridos con vida.
“Ver los primeros videos publicados de esa noche me hizo entender que ya la esperanza era mínima, el impacto de ver como retiraban los restos de concreto del lugar del accidente hizo que cualquier esperanza se desvaneciera por completo”, relató Omar mientras compartía sus sentimientos al recordar esa noche con periodistas de Listín Diario.
La noticia desató una carrera emocional aún más difícil que el propio accidente. La madre, residente en el interior, llego de inmediato a Santo Domingo, asumiendo Omar y su otro hermano un rol silencioso: ser el sostén emocional de la familia.
El proceso de identificación marcó uno de los momentos más duros. El cuerpo de Osiris, etiquetado como el número 126, fue difícil de reconocer. Madeline Trinidad Castillo Bastardo, identificada como el 127, y Santiago Espinal registrado como el 128.
Frente al proceso judicial
Sobre el informe del Ministerio Público, la familia ha podido leer parte del expediente. Aun así, la posición de Omar se sostiene en un principio que, afirma, le da paz en medio de la tragedia: el perdón. “Ya se sufre bastante como para vivir alimentando el rencor”, dijo al Listín.
En navidad, semana santa o cualquier celebración importante o día festivo, “el batallón completo” se reunía celebrando entre risas, comida y cuentos compartidos.
Osiris era una pieza fundamental en esas reuniones; con su alegría espontánea y su espíritu cálido era quien “siempre alegraba las fiestas”, aportando música, conversaciones o simplemente su presencia luminosa que hacía que todos se sintieran a gusto.
“Era el tipo de familiar que llenaba los espacios, que unía a los demás y que hacia cada celebración un recuerdo especial”, rememoró Omar.

Omar Valdés, hermano de Osiris Blanc Castillo.Listín Diario
Ramón Osiris Blanc Castillo tenía seis hijos, los tres mayores entre 19, 15 y 11 años de edad. Dejó una huella profunda en su familia y en su comunidad a través de su talento como escultor y pintor. Omar, hermano de Osiris, lo recuerda con mucho orgullo.
Osiris Blanc no solo ganó un premio nacional de pintura, sino que también logró que sus obras se exhibieran en museos y espacios culturales del país.
En su Dajabon natal, su legado aun es más notable: creó esculturas, emblemas y piezas que hoy forman parte de la identidad visual del pueblo.
Entre ellas se encontraba una de las esculturas emblemáticas que mostraban los nombres de las comunidades, además de interversiones artísticas en letras decorativas donde “plasmo el corazón.”
Su arte también se extendió en lugares turísticos y comerciales con trabajos realizados para el Acuario Nacional, fabricas reconocidas como Arturo Fuente, donde elaboró una escultura icónica con un sombrero en la mano y múltiples hoteles de Bávaro y Punta Cana, cuyos interiores fueron embellecidos con sus obras.
“Cada pieza de Osiris reflejaba su dedicación y su amor por su tierra convirtiéndolo en un artista cuya presencia aun después de su partida, sigue viva en cada rincón”, afirmó, al tiempo de señalar que la alcaldía de Loma de Cabrera declaró el 16 de abril como día de Osiris Blanc.
VideoLa familia Castillo suele definirse por su fuerte unión. Omar, hermano de Osiris Blanc Castillo, recuerda que para ellos no existían divisiones ni fechas pequeñas.
Madeline y Santiago
Criada como una hija más por la madre de Omar, Madeline creció siendo una niña inquieta, risueña, siempre activa. Con los años se convirtió en una mujer dedicada, responsable y profundamente apegada a su familia.
Omar recuerda que pese ser una una niña traviesa, “Madeline se convirtió en una madre responsable y entregada para quienes la conocían”, que representaba una presencia cálida y estable, amaba a sus hijos con intensidad y estaba a punto de firmar un contrato que le daría una nueva posición en su trabajo.
Junto a su esposo Santiago Espinal, tuvieron dos hijos a quienes cuidaban con dedicación y complicidad. Santiago era amante del deporte y adorador de sus hijos, con quienes mantenía una relación fuerte y afectuosa.
Ambos eran muy unidos y conocidos por su manera de compartir, conversar y mantenerse presentes en la vida de sus seres queridos.
Aquella noche siniestra
Omar Valdés revive aquella noche del 8 de abril que cambió para siempre su historia familiar: La tragedia del jet set.
Ese lunes Omar perdió a tres pilares de su vida: su hermano Ramón Osiris Blanc Castillo; su prima Madeline Trinidad Castillo Bastardo; y Santiago Espinal, esposo de Madeline.
Los tres eran conocidos en la zona por frecuentar la discoteca los lunes. Ese día no era distinto, habían estado allí una semana atrás disfrutando de presentaciones artísticas.
“Yo no había conversado con ninguno de los dos y dije es raro que no me tomaran la llamada. Cuando vi que no me comunicaba empecé a preocuparme, soy de mente positiva, sin embargo, a los pocos minutos, la preocupación caló hondo”, contó.
Acto seguido comenzó a ver videos del colapso, lo que poco a poco fue acabando con sus esperanzas de encontrar a sus seres queridos con vida.
“Ver los primeros videos publicados de esa noche me hizo entender que ya la esperanza era mínima, el impacto de ver como retiraban los restos de concreto del lugar del accidente hizo que cualquier esperanza se desvaneciera por completo”, relató Omar mientras compartía sus sentimientos al recordar esa noche con periodistas de Listín Diario.
La noticia desató una carrera emocional aún más difícil que el propio accidente. La madre, residente en el interior, llego de inmediato a Santo Domingo, asumiendo Omar y su otro hermano un rol silencioso: ser el sostén emocional de la familia.
El proceso de identificación marcó uno de los momentos más duros. El cuerpo de Osiris, etiquetado como el número 126, fue difícil de reconocer. Madeline Trinidad Castillo Bastardo, identificada como el 127, y Santiago Espinal registrado como el 128.
Frente al proceso judicial
Sobre el informe del Ministerio Público, la familia ha podido leer parte del expediente. Aun así, la posición de Omar se sostiene en un principio que, afirma, le da paz en medio de la tragedia: el perdón. “Ya se sufre bastante como para vivir alimentando el rencor”, dijo al Listín.
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