Google

Ejemplo
Breaking News
recent

“Todo se fue abajo”: Jennifer Taveras, sobreviviente del Jet Set

Las Actuales RD
sobreviviente de la tragedia del jet set
Jennifer recuerda que ese día comenzó como una jornada normal. En la mañana había acudido al lugar para reservar y luego continuó con su rutina laboral en el negocio familiar de belleza donde trabajaba.


Jennifer Taveras recuerda la tragedia del Jet Set a la que sobrevivió. Su historia la cuenta a la periodista Nayrobi Cruz, de Listín Diario.Listín Diario
Por Nayrobi Cruz
Santo Domingo, RD. A casi un año de la tragedia ocurrida el 8 de abril en la discoteca Jet Set, suceso que dejó más de 200 fallecidos y 180 heridos, las secuelas siguen presentes en quienes lograron sobrevivir.

Entre ellos Jennifer Taveras, quien todavía enfrenta un proceso de recuperación física y emocional tras haber quedado atrapada bajo los escombros cuando el techo del establecimiento colapsó.

La motivación de Jennifer detrás de asistir a aquella fiesta ese lunes 8 de abril era que se encontraba manejando mucho estrés y de alguna forma, buscaba el escape por medio del disfrute de la música del artista Rubby Pérez.


“No había ido (al Jet Set), lo que me motivó era que estaba manejando mucho estrés laboral, preocupaciones personales y quería desestresarme y fui a disfrutar de la música de Rubby Pérez”.

Jennifer recuerda que ese día comenzó como una jornada normal. En la mañana había acudido al lugar para reservar y luego continuó con su rutina laboral en el negocio familiar de belleza donde trabajaba.

Sin embargo, desde temprano experimentaba una sensación extraña que no lograba explicar.


“Fue un día muy reñido, realmente. Ya en la noche, recuerdo que no quería ir. No quería ir porque estaba muy estresada yo, la verdad, yo me sentía inquieta. Pero yo lo estaba relacionando con... Ahora lo entiendo. Pero en ese momento lo estaba relacionando con el estrés de ese día de trabajo. Estaba muy inquieta y estaban pasando muchas cosas”, explicó.

“Todo apuntaba a que no fuera, a que no saliera. Pero aún me fui porque ya había reservado”.

Antes de llegar al lugar, la sensación de incomodidad continuaba. “Cuando me monté en el vehículo para salir hacia allá, yo a la persona que quien andaba le dije, ¡Wao, yo me siento extraña! Yo me siento extraña, me siento rara”, recordó Jennifer.


Incluso menciona detalles que hoy le resultan significativos, como haber olvidado ponerse colonia antes de salir de casa, algo que normalmente hacía siempre. “Me dio pereza regresar a ponerme colonia, por fin. Me dio mucha pereza porque ya como que salí porque ya me sentía con el compromiso”.

Llegaron a la discoteca alrededor de las doce de la noche. Jennifer se sentó en una mesa ubicada hacia el lado derecho del local, cerca de uno de los bares y próximo a la pista. Para ella, que nunca había visitado el lugar antes, el ambiente parecía normal.

“Se sentía familiar. Se sentía la alegría, o sea, todo el mundo disfrutando, pasándola bien”, comentó.

Jennifer recuerda que una persona cercana le señaló una lona azul en el techo del establecimiento, pero no tuvo tiempo de comprender lo que estaba ocurriendo.

“Cuando me di cuenta de que había algo extraño, yo ni entendía, o sea, se desplomó el techo y yo ni entendía qué había pasado. Fue como al instante”, dijo.

Relata que aunque se sentía incomoda y se quería mover, agradece no haberlo hecho. En ese momento una pareja se había acercado y fue cuando le señalaron la lona y fue el momento en el que “se fue todo abajo. Todas las luces se apagaron”, relató.

El ambiente de fiesta se transformó de repente en un escenario de caos.

“Hubo un silencio total y de repente personas pidiendo ayuda, luchando”, recordó. Durante el derrumbe, Jennifer quedó atrapada bajo los escombros. Sus piernas quedaron bajo todo el material que se desprendió del techo, mientras la parte superior de su cuerpo permanecía visible.

A pesar de haber recibido golpes en la cabeza, en ese momento no sintió el dolor. “Imagino que por el shock no me di cuenta de nada de eso”, explicó.

Mientras se encontraba aprisionada por el derrumbe, trataba de mantenerse consciente y tranquila.

“Yo solo estaba tratando de mantener la calma y consolar a los que tenía cerca”.

El proceso de rescate fue lento y complicado. Jennifer había perdido mucha sangre sin darse cuenta. Cuando finalmente lograron liberarla, su estado era crítico.

“Yo perdí la fuerza de mi cuerpo totalmente”, recordó. Cuenta que en el momento en que la sacaron de los escombros, el dolor se hizo insoportable.

“Tiré un grito, esos de película, un dolor extremo”, describió.

Tras ser rescatada, fue trasladada al Hospital Salvador Gautier. Allí los médicos lograron salvarle la pierna, aunque sufrió fracturas expuestas de tibia y peroné debido al aplastamiento.

Durante las primeras horas en el hospital, su mayor preocupación era perder la pierna.

“A todo el que estaba a mi alrededor yo le preguntaba, yo voy a perder la pierna, dime por favor, me van a mochar la pierna. Yo gritaba desesperada, angustiada. Al tiempo estaba muy mareada y me daban galletas, me pellizcaban para que no me durmiera”.

La angustia era constante hasta que una persona logró tranquilizarla.

“Hubo una persona que me dijo, no, tú no vas a perder la pierna, aquí hay muchísimos especialistas, esas son cosas que no pasan. Eso me dio tranquilidad, eso me dio calma en el momento”.

El proceso de recuperación ha sido largo, Jennifer permaneció hospitalizada durante dos meses y posteriormente ha continuado con chequeos médicos mensuales, terapias y tratamientos.

Debido a la gravedad de las heridas, tuvo que someterse a un injerto de piel. “Yo perdí mucho tejido y tuvieron que esperar a que la carne subiera para hacer el injerto de piel”, explicó.

Aunque inicialmente los médicos estimaron que la consolidación del hueso tomaría ocho meses, casi un año después de la tragedia el proceso aún continúa.

Además de las secuelas físicas, la tragedia dejó un impacto emocional profundo. Jennifer reconoce que ha necesitado ayuda psicológica para enfrentar lo vivido. “Aunque el suceso ya haya pasado, yo sigo como en el camino, de sanar, de recuperación”.

“Ese día recreé todo el día el camino del día del hecho y fue difícil realmente volver a ver a los familiares y desplomarse en llanto por sus parientes que fallecieron ahí”, recordó; Sin embargo, también lo considera parte de su proceso de sanación. “En parte me sentí valiente, porque tengo que ser valiente.

En cuanto al proceso judicial relacionado con el caso, Jennifer expresó su preocupación por la lentitud con la que avanza.

“Lo siento lento, lo siento silencioso. Se siente... Yo como víctima, me siento como desprotegida”.

Asimismo, hizo un llamado a las autoridades dominicanas para que el caso se maneje con transparencia y se establezcan responsabilidades claras.

“La justicia tiene que ser proporcional a la magnitud de lo que pasó”, sostuvo.

Para Jennifer, la tragedia del Jet Set debe servir como una advertencia para el país. “es obvio que hubo un fallo se supone que uno asiste a un lugar y a cualquier establecimiento que uno vaya se supone que debe de haber seguridad para las personas que asistan a cualquier lugar, a cualquier establecimiento”, afirmó.
Los hechos
Acompañamiento

Cada día.

Para mí como que el hecho no se quedó allá sino como que siento que lo llevo cada día”, confiesa. Por esa razón, considera que todavía necesita continuar con el acompañamiento psicológico. 10 meses después de la tragedia, el 8 de febrero; Jennifer regresó por primera vez al lugar de los hechos, a la acostumbrada misa que cada mes se realiza. “Ese día recreé todo el camino del día del hecho”.

No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.